Cómo hacer un resumen: decide primero qué necesita el lector

Resumen

Cómo hacer un resumen empieza por decidir quién lo leerá y qué hará después. Un buen resumen expone la afirmación principal de la fuente, sus pruebas y sus límites en una décima parte del texto, con palabras propias y sin opiniones. Lee en dos pasadas, marca solo la afirmación, la prueba más fuerte y el límite, escribe la idea de memoria y comprueba cifras y matices antes de enviarlo.

Página de un informe subrayada junto a un breve resumen escrito en una ficha

Para aprender cómo hacer un resumen, empieza por decidir qué necesita el lector y qué hará con el resultado. Un buen resumen expone la afirmación principal de la fuente, sus pruebas y sus límites en aproximadamente una décima parte del espacio, con tus propias palabras y sin añadir opiniones. La primavera pasada, un cliente me envió un informe de evaluación de 58 páginas y pidió "un resumen rápido para mañana". Mi primer borrador ocupaba tres páginas y apenas decía nada. El problema no era la longitud. Era que no había decidido nada antes de escribir.

¿Para qué sirve realmente un resumen?

Un resumen es un lector sustituto. Quien nunca vaya a abrir el original debería poder repetir su argumento con exactitud, y quien sí lo abra debería saber dónde mirar.

Eso parece obvio, pero la mayoría de los resúmenes flojos fallan en la primera prueba. Describen el documento ("este informe trata los modelos de financiación") en lugar de informar de lo que dice ("el informe concluye que las subvenciones plurianuales reducen los costes administrativos en una quinta parte, pero solo en organizaciones de más de 20 personas"). La primera frase podría escribirse sin haber leído nada. La segunda, no.

Antes de escribir, responde en una sola frase a esta pregunta: ¿quién lee esto y qué decidirá o hará después? Un compañero que tiene que decidir si leer el artículo completo necesita orientación. Una directora que decide un presupuesto necesita hallazgos y una recomendación. La misma fuente da lugar a dos resúmenes distintos.

Lápiz subrayando una frase clave en un documento impreso

¿Qué tipo de resumen estás escribiendo?

Tres formatos se confunden constantemente, y esa confusión produce buena parte de los borradores malos que veo.

Un abstract pertenece a la escritura académica. Tiene entre 150 y 250 palabras, sigue el orden de objetivo, método, resultados y conclusión, y existe para que una persona investigadora decida si el artículo completo merece su tarde. Un resumen ejecutivo pertenece a los documentos empresariales y de política pública. Es más largo, suele ocupar entre el 5 y el 10 % del informe, está escrito para personas que deben actuar y empieza por los hallazgos y las recomendaciones. La guía de la Universidad de Waterloo sobre resúmenes ejecutivos lo dice sin rodeos: no debe contener nada que no esté en el documento completo.

Un resumen simple, el que suele pedir una asignatura o un briefing, se sitúa entre ambos. Cubre todo el texto en proporción y conserva el orden del autor.

No uses el formato abstract si tu lector no es especialista. La jerga que ayuda a un académico a hojear un texto frenará en seco a un directivo.

Tres documentos de distinta longitud colocados uno junto a otro

¿Cómo encontrar la idea principal antes de escribir?

Lee en dos pasadas, y no escribas nada durante la primera.

La primera pasada es estructural. Lee el título, el resumen o la introducción, todos los encabezados, la primera frase de cada párrafo y la conclusión. En unos diez minutos deberías poder decir qué afirma el autor. Si no puedes, el texto está mal organizado o te falta contexto, y un resumen escrito en ese punto sería una suposición.

La segunda pasada es selectiva. Lee ahora las secciones que sostienen el argumento y marca solo tres cosas: la afirmación, la prueba más sólida a su favor y el límite que el propio autor reconoce. Subrayar es elegir. Si has marcado más de una décima parte de la página, todavía no has elegido.

Después, cierra el documento y escribe la idea principal de memoria, en una frase. Si necesitas volver al texto para hacerlo, todavía no la has entendido, y ningún pulido posterior lo arreglará.

¿Qué estructura tiene un buen resumen, y cómo se compara con uno flojo?

Usa este orden, ajustado a la extensión:

  1. La afirmación, en una frase, con el autor o la fuente citados.

  2. La prueba, de dos a cuatro puntos, cada uno con su cifra o su hallazgo.

  3. El límite o la condición: lo que la fuente no demuestra o el contexto en el que sí vale.

  4. Si el lector debe actuar, la recomendación, al final y claramente atribuida.

Mantén el orden del autor, salvo que tu lector pida otro. Reordenar parece una mejora, pero cambia en silencio el énfasis, y el énfasis forma parte del argumento.

Sobre la extensión, un objetivo habitual es entre el 10 y el 20 % de la fuente para un texto corto, y bastante menos para los informes largos. Un artículo de 40 páginas rara vez necesita más de 300 palabras. A partir de ahí ya no estás resumiendo, estás reescribiendo.

Tomemos una fuente inventada pero típica: un estudio de 30 páginas sobre el teletrabajo en una empresa mediana.

La versión floja dice: "Este estudio analiza el teletrabajo y sus efectos en los empleados y en la empresa. Abarca varios factores y ofrece algunas conclusiones." Todas las palabras son ciertas y ninguna sirve de nada.

La versión buena dice: "Con 240 empleados durante 18 meses, la empresa comprobó que quienes teletrabajan producen lo mismo que quienes acuden a la oficina, pero reportan vínculos más débiles con los compañeros fuera de su equipo. Los autores recomiendan semanas presenciales programadas, y advierten de que la muestra excluye a las personas de nueva incorporación, así que el hallazgo podría no valer para los procesos de acogida." Son dos frases con una afirmación, una cifra, una recomendación y un límite.

La diferencia no está en la longitud. Está en que la segunda versión obligó a quien escribe a decidir. Esa decisión es toda la habilidad, y por eso la primera pasada importa más que la segunda.

¿Cómo cambia el método según el tipo de fuente?

Los pasos son los mismos, pero el énfasis cambia con cada fuente.

En un artículo de investigación, apóyate en el abstract, en los resultados y en la sección de limitaciones, y di qué tipo de estudio era. Una encuesta a 200 personas y un ensayo aleatorizado merecen verbos distintos.

En un informe largo, lee el resumen ejecutivo al final, como comprobación de tu propia lectura, y toma las cifras de las tablas y no de la prosa, porque la prosa tiende a redondear con generosidad.

En una entrevista o una reunión, la afirmación suele ser implícita. Resume las decisiones y las preguntas abiertas, no el orden en que habló cada persona.

En una noticia, conserva el quién, el qué y el cuándo, y señala todo lo que el periodista atribuye a una fuente única sin nombre. Tu resumen no debe sonar más firme de lo que sonaba el original.

¿Cómo escribirlo con tus propias palabras sin distorsionarlo?

Parafrasea por significado, no por sinónimos. Cambiar "aumentar" por "subir" en cada frase no es parafrasear, y así es como se produce el plagio accidental. Retén la idea, aparta la vista del texto y explícala como se lo contarías a un colega.

Tres hábitos protegen la precisión.

Mantén las cifras exactas. Si la fuente dice 23 % de 412 encuestados, no escribas "alrededor de una cuarta parte de los encuestados" salvo que ese redondeo sirva al lector. Cuando tengas que redondear, hazlo en la dirección que no favorezca tu argumento.

Mantén las cautelas. "Sugiere" y "demuestra" son verbos distintos. Los autores los eligen a propósito, y sustituir una cautela por una certeza es la forma más habitual de que un resumen acabe equivocado.

Deja tu opinión fuera. Un resumen informa. Si no estás de acuerdo con la fuente, escribe un segundo párrafo marcado como comentario tuyo, o una nota aparte. Mezclar ambas cosas destruye la confianza en las dos.

Portátil y cuaderno con un breve párrafo de resumen escrito a mano

¿Dónde ayudan las herramientas de IA y dónde no?

Bien usada, una IA es un primer lector muy rápido. Mal usada, es un desconocido muy seguro de sí mismo. En mi trabajo con clientes dejo que una herramienta produzca un borrador de la estructura y después compruebo cada cifra contra la página. La comprobación lleva diez minutos y ha detectado un número erróneo en aproximadamente uno de cada cinco borradores.

Lo que hacen bien: localizar la sección que sostiene el argumento, producir un primer esquema y comprimir un documento largo en un borrador que luego corriges. Lo que hacen mal: conservar las cautelas, mantener el orden del autor cuando la extensión aprieta, y atribuir cada afirmación a la fuente correcta cuando un texto cita varias.

Una herramienta de lectura diferida con resaltado cambia el orden del trabajo. Marcas primero los pasajes clave y resumes a partir de tus marcas, no del texto entero.

Si tus notas ya viven en un espacio de trabajo, un asistente integrado puede redactar a partir de lo que has pegado, y así la fuente y el resumen quedan uno junto al otro.

Para quien mantiene una biblioteca local de notas, los archivos Markdown planos facilitan enlazar cada resumen con su fuente, y ese hábito es el que más vale a lo largo de un año.

La regla que doy a mis clientes: deja que la herramienta acorte, pero nunca que decida qué importa. Esa decisión es el resumen.

¿Cómo comprobar un resumen antes de enviarlo?

Haz cuatro comprobaciones, en este orden.

La primera es la prueba autónoma. Dáselo a alguien que no haya leído la fuente y pídele que te repita la idea principal. Si no puede hacerlo, la afirmación está enterrada.

La segunda es la comprobación de cifras. Cada número del resumen debe poder encontrarse en la fuente en menos de un minuto.

La tercera es la comprobación de añadidos. Subraya todo lo que no esté en la fuente: un juicio, un ejemplo, una frase de enlace que insinúe causalidad. Bórralo o márcalo.

La cuarta es la revisión de la lengua. Frases cortas, una idea por frase y nada de relleno. Un corrector gramatical detecta erratas, pero no detectará una afirmación falsa.

Algunos hábitos parecen cuidadosos y no lo son. Evita la frase inicial que anuncia el documento: "Este artículo examina..." no le dice al lector nada que no pueda deducir del título. Evita la cita como atajo: una cita breve que sostiene la tesis está bien, pero tres significan que no condensaste. Evita los adjetivos sobre la calidad: "un estudio exhaustivo y perspicaz" es un veredicto, no un resumen. Y evita el cierre de "en conjunto": la última frase debe aportar contenido, no resumir el resumen.

Para empezar mañana, coge el documento más largo que tengas sin leer. Dedica diez minutos a la primera pasada, escribe la afirmación de memoria en una frase y añade después la prueba y el límite, en ese orden. Intenta quedarte por debajo de 200 palabras. Luego compara tu texto con el abstract o la conclusión del propio autor. Si no coinciden, alguno de los dos se equivoca, y averiguar cuál es la parte del trabajo que te convierte en mejor lector. Repítelo tres veces y el método dejará de parecer un método.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto debe ocupar un resumen?
Para un texto corto, entre el 10 y el 20 % de la fuente. Un artículo de 40 páginas rara vez necesita más de 300 palabras. Si lo que escribes es más largo, ya estás reescribiendo, no resumiendo.
¿Qué diferencia hay entre un abstract y un resumen ejecutivo?
El abstract tiene entre 150 y 250 palabras, sigue el orden objetivo, método, resultados y conclusión, y sirve a especialistas. El resumen ejecutivo ocupa entre el 5 y el 10 % del informe, empieza por los hallazgos y las recomendaciones, y se escribe para quien debe actuar.
¿Puedo usar una IA para hacer un resumen?
Sí, como primer lector y para un borrador de la estructura. Después comprueba cada cifra contra la página, porque las herramientas suelen fallar al conservar las cautelas, el orden del autor y la atribución de las citas.
¿Qué cifras tengo que comprobar?
Todas. Cada número del resumen debe poder encontrarse en la fuente en menos de un minuto. Si tienes que redondear, hazlo en la dirección que no favorezca tu argumento.
¿Debo incluir mi opinión en el resumen?
No. Un resumen informa. Si no estás de acuerdo con la fuente, escribe un párrafo aparte marcado como comentario tuyo o una nota separada.
¿Cómo sé si mi resumen distorsiona el original?
Dáselo a alguien que no haya leído la fuente y pídele que repita la idea principal. Después subraya todo lo que no esté en el original: juicios, ejemplos y frases de enlace que insinúen causalidad.